Lenguaje canino

La mayoría de problemas que surgen en la convivencia diaria con nuestros perros, es un problema de lenguaje canino. Nosotros tratamos de decirle una cosa a nuestro animal, pero sin darnos cuenta estamos diciéndole que haga justamente lo contrario.

Para ser un buen líder no solo hay que mandar, sino que hay que hacerlo de una forma clara y evitar todo tipo de contradicciones y confusiones, hay que usar lenguaje canino.

En el trato diario con nuestra mascota, debemos tener suficientemente claro que, por mucho que queramos a nuestro perro, no se trata de una persona, por lo que no deberíamos tratarlo como tal, ya que involuntariamente estamos dándole órdenes contradictorias.
El humanizar a nuestro perro, hoy en día es lo más habitual, pero debemos tener en cuenta su condición de animal, su lenguaje canino y satisfacer también las necesidades y los instintos de nuestro animal.

También debemos saber interpretar lo que nuestro perro nos está diciendo. Ya que si no captamos la intención de sus actos podríamos recompensar actitudes que cuando se vayan desarrollando nos pueden dar problemas.

La mayoria de dueños de terriers y otros perros de talla pequeña son un claro ejemplo de como la actitud y comportamiento del dueño afectan de manera directa sobre la forma de reaccionar o actuar de sus mascotas. ¿quién cuando ha salido a pasear con su perro no se ha encontrado con otro dueño que cuando nuestro perro se acerca a «saludar» el propietario del otro animal lo coge en brazos? (Parto de la base que nuestro animal se acerca al otro con una actitud cordial) Con esta actuación, que seguramente la hayamos hecho desde que era un cachorro, le estamos diciendo a nuestro perro en lenguaje canino, que los que son más grandes que él son peligrosos. Ésto acabará derivando en un problema de socialización. Sé que la intención del dueño del perro pequeño es proteger a su animal, ya que como es tan «pequeño he indefenso..». A pesar del tamaño, su animal sigue siendo un perro, y se sabrá comportar como tal si le permitimos interaccionar con otros perros.lenguaje canino

Otro ejemplo claro del problema que tenemos con el lenguaje canino de nuestros animales es cuando por ejemplo nuestro, perro ladra o se asusta de algo concreto. La primera reacción de la mayoría de los dueños es acariciar al animal y la segunda, decirle palabras reconfortantes y tranquilizadoras, para que «no le de miedo» o «se tranquilice». El efecto que estamos consiguiendo es el contrario de lo que deseamos. Nuestro perro entiende: «¡muy bien, chico! sigue as, no pares de ladrar ni de asustarte, es la reacción que espero de ti». Si en lugar de tratar de calmar a nuestro animal tratando de que razone como si se tratase de una persona, le mostramos la manera en la que queremos que actúe y esa sí, la reforzamos, estaremos entonces comunicándonos con nuestro animal de una manera productiva y en su lenguaje canino.

Humanizar a nuestros animales siempre trae consecuencias, y generalmente muy pocas son positivas. Debemos recordar que nuestro amigo es animal, antes que perro, y perro antes que mascota. Y debemos satisfacer sus necesidades como animal y perro, no las que debiera tener si fuese un niño, cosa que no es.

Por ello, no solo en los paseos, sino en la convivencia en casa, el perro debe contar con una jerarquía social como con la que contaría si se encontrase en una manada de congéneres. Deberíamos comunicarnos con él como lo haría el individuo alfa de esta manada; no me refiero a gruñidos ni mordiscos, sino ha comunicarnos con él de forma clara y precisa, de manera que no lleve a confusión, en lenguaje canino.

Si actuamos de esta manera nuestro perro actuará de la manera que esperamos de él, ya que el solo trata de «agradar al miembro alfa de su manada».

 

 

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