Los Bull Terrier agresivos

Los Bull Terrier agresivos, eran más o menos conocidos, principalmente por la agresividad de algunos ejemplares con otros perros, esto en principio es algo que le ocurre a muchos individuos de diferentes razas o mestizos, por malas socializaciones, malas experiencias, malas herencias genéticas….

La diferencia es que los Bull Terrier, junto con los American y los Pitt (además de las variantes de los 3) tienen mayor predisposición a que ocurran este tipo de agresiones, por su selección inicial para la lucha.

Pero este artículo no va de esos casos, sino de los Bull Terrier agresivos con sus propietarios, que son la antítesis de los Bull Terrier cariñosos y afables.

Mucha gente tiene una idea equivocada acerca de los Bull Terrier, porque estos no aparecen en la lista inicial de la ley de tenencia de los PPP. Y tienden a pensar que son mejores o menos agresivos que los American o que los Pittbull. Lo que ocurrió en realidad cuando se redactó la ley, es que a la persona que lo hizo (no vamos a dar el nombre), no se acordó de esta raza (esto lo hemos contrastado), como no puso a los Mastines, por ser los suyos buenos y afables con la familia. Tampoco puso al Pastor Alemán (es el que más agresiones registra en España), por estar socialmente aceptado, o al Malinois, por el mismo motivo. Como este artículo tampoco va de la dichosa ley, solo apuntaré que a pesar de ser injusta y ser un parche, ha cumplido su objetivo con creces, que era bajar las muertes de personas por ataques de perros. Antes de la ley morían en España entre 6 y 10 personas anuales por este motivo. Desde que existe esta Ley, en todo el periodo han fallecido 3 personas por ataques de perros. Muchos propietarios de razas incluidas en la lista, se manifiestan, para que la ley cambie. Lo que no saben es que si la ley cambia, va a ser mucho más restrictiva con todas las razas y en especial con los de la lista actual, asemejándose a leyes mucho más evolucionadas y consensuadas, como la Suiza o la Alemana (en Alemania la ley es muy restrictiva y la población también, incluso con una de sus razas fetiche como es el Rottweiler).

Volviendo al caso que nos ocupa de los Bull Terrier agresivos con sus dueños, debemos decir que esta raza en los últimos años, está mostrando cada vez más casos de ejemplares que atacan a sus dueños sin motivos aparentes. Estos ataques comienzan siendo leves y pueden terminar siendo muy graves.

Debemos decir que el comportamiento de los Bull Terrier agresivos con sus dueños, dentro del hogar, es un tipo de agresión que no la tiene ninguna otra raza. No quiere decir que otros perros no muerdan a sus dueños dentro de sus casas, sino que el tipo de comportamiento que vamos a describir, es exclusivo de los ejemplares de esta raza que presentan este problema.

Hay que dejar claro que no todos los Bull Terrier son así ni mucho menos, pero que el porcentaje que antes era inferior al 1%, ahora pasa del 8%, que es mucho. Es casi uno de cada 10, lo que lo convierte en una lotería con muchas posibilidades de que nos toque. Este artículo pretende que los propietarios de Bull Terrier, que identifiquen el problema con lo que aquí vamos a describir, sepan a que atenerse. Y que aquellos que estén pensando en adquirir esta raza, conozcan los problemas que pueden llegar a tener un ejemplar con este comportamiento. No hablamos de un problema psiquiátrico, ni de una enfermedad.

A diferencia de otros problemas de agresividad, donde los machos suelen ser más agresivos que las hembras, en el caso de los Bull Terrier  son agresivos con sus dueños, no existe diferencia de grado entre machos y hembras. De hecho el caso más extremo que hemos visto fue la hembra tricolor de los vídeos de este artículo.

Hemos identificado, que los ejemplares tricolor tienen un indice mayor de casos de agresividad hacia sus propietarios, seguidos de los blancos (son los más numerosos).

Los problemas se empiezan a manifestar desde los 3 a 5 meses de edad, por norma general y en algunos casos no aparecen hasta los 10 meses, sin importar el sexo del ejemplar.

Desde temprana edad (hablamos solo de los Bull Terrier agresivos con sus dueños), muestran comportamientos posesivos y territoriales dentro del hogar principalmente. En la calle suelen ser agradables y cariñosos incluso con extraños y no tienen por que ser agresivos con otros perros, aunque muchos sí lo son.

Los Bull Terrier agresivos con sus dueños, se convierten en auténticos tiranos, asumen el rol de lider indiscutible de la familia y tratan de mantener ese puesto con mucha agresividad.

Cuando un cachorro o adulto de Bull Terrier, muestre agresión (desde solo gruñir) ante situaciones tales como que no quiere salir a la calle cuando queremos sacarlo, cuando nos acercamos a su cama, cuando pasamos a su lado mientras está tumbado, cuando algo perturba la paz del entorno del hogar, como que algo se caiga al suelo haciendo ruido, al pasar la escoba o fregona, con los robot barredores, cuando le pidamos que haga algo, como tumbarse, sentarse, bajar de una cama o sillón etc, estará mostrando su agresión posesiva y territorial. Como en todos los casos de agresividad, habrá grados, donde unos ejemplares llegarán más lejos que otros. Este problema  específico de los Bull Terrier agresivos con sus propietarios, nunca mejora con el tiempo y siempre empeora, dependiendo del ejemplar puede llegar a ser insostenible la convivencia y absolutamente todos los casos que muestren estos patrones, son incompatibles con la convivencia con bebes o con niños pequeños, esto se debe de tener muy en cuenta.

En este vídeo se ve como llegó con el morro sangrando de chocar contra los barrotes de la jaula, para intentar morder a cualquiera que se acercase. MRW la vetó para su transporte.

Muchos de los Bull Terrier agresivos desatan su agresión ante situaciones tales como oír el agua que sale de un grifo, por perturbar su entorno, por cerrar un armario de manera ruidosa, por pasar una escoba cerca de donde el se encuentre, por entrar en una habitación cuando el haya entrado primero. Muchos de los Bull Terrier agresivos ni siquiera se dejan tocar dentro del domicilio. Toda manipulación dentro del hogar tiende a dar problemas con estos ejemplares, como intentar bañarlo, cortarle las uñas, limpiarle un lacrimal… Algunos propietarios, llegan a dejarles una correa puesta dentro de casa, para poder sacarlo a la calle, sin tener que tocarlos. Manipulaciones, tales como ponerles un collar, bozal o correa, pueden desatar una agresión desproporcionada.

Suelen ser muy posesivos con la comida y mostrarse muy agresivos incluso con los piensos secos, también suelen mostrar agresividad por su cuenco de agua. Si los boles de comida o agua se mueven al tocarlos y hacen ruido, suelen destrozarlos, así como cualquier objeto de la casa que haga ruido.

Los Bull Terrier agresivos con sus propietarios, son muy propensos a morder los pies de sus propietarios, cuando pasan a su lado o cuando ya estaban a su lado y cambian los pies de posición. Si están tumbados en el mismo sofá que sus dueños, tienden a atacar por cualquier cambio de posición o ante una orden para que se baje del sofá.

En las casas con patio, terraza o jardín, entrar a estos recintos, cuando el perro ya está dentro, suele desencadenar la agresión, por invadir su territorio sin su consentimiento.

Los casos más graves tienden a ladrar en modo agresivo, haciendo un movimiento de cabeza muy característico, que ningún Bull Terrier normal hará jamás. Como se muestra en el vídeo, mientras ladran, van subiendo la cabeza a intervalos, para luego bajarla de golpe y volver a empezar. Este comportamiento es exclusivo de esos Bull Terrier.

Todos ellos, cuando comienzan a mostrar su desacuerdo por algo, se muestran esquivos, bajan la cabeza, agachan las orejas y empequeñecen sus ojos, mirando como de soslayo, los ojos se les suelen enrojecer mucho. Mientras mantienen la cabeza más o menos a la misma altura del lomo y mirándonos desde esa posición, suelen mover la cola en horizontal a ritmo lento, indicando que si seguimos, nos atacará. En ocasiones mantienen la cabeza bajada y nos miran entornando los ojos.

Casi todos los Bull Terrier agresivos con sus dueños (los casos más graves no suelen hacerlo) después de un ataque, tiemblan y se muestran como arrepentidos, buscando refugiarse bajo una mesa, silla, en su cama o transportin. Es una falsa calma después de la tormenta, ya que si se intenta sacarlos de ahí, volverán a atacar.

Muchos de ellos, en ocasiones ejerciendo su dominancia, exigen ser acariciados, poniéndose entre las piernas de sus propietarios o poniendo la cabeza sobre sus piernas, cuando estamos sentados en un sofá o sillón. Cualquier movimiento que sea exento a las caricias, o finalizar el acariciado antes de tiempo, suele desencadenar la agresión. Después de esta, el perro mostrará el patrón de «arrepentimiento» y se irá a refugiar.

Se debe tener en cuenta, que este tipo de comportamiento de los Bull Terrier agresivos, está marcado por una herencia genética inadecuada, no tiene que ver una educación inadecuada (puede agravarlo), no sirve echarse la culpa, es algo que el perro trae desde que nace y como es genético no se puede eliminar y lo tendrá toda su vida.

La medicación no funciona en ninguno de estos casos, sino que empeoran, ya que se notan lentos y agreden con mayor facilidad.

Estos ejemplares precisan de dueños muy autoritarios y dentro del hogar seguir unas pautas de manejo y control muy estrictas, para que la convivencia sea posible, pero nunca será una convivencia normal como con un Bull Terrier normal. Con adiestramiento y las pautas de control, mejoran algunos aspectos, pero siempre seguirán siendo peligrosos  dentro del hogar, recalcamos que unos ejemplares lo tendrán en menor medida y otros lo llevarán al extremo, siendo determinante el movimiento de la cabeza reflejado en el vídeo. Este tipo de movimiento, no suele aparecer antes de los 12 meses de edad. Si usted posee algún ejemplar de Bull Terrier agresivo que presente alguno o todos estos comportamientos, contacte con nosotros sin compromiso, estaremos encantados de asesorarle.

Nota: Hemos ilustrado este artículo únicamente con vídeos de Pumba, por ser el caso más extremo al que pueden llegar.