Vinculo con el perro

¿Es importante tener un buen vínculo con tu perro?

Ésta es una pregunta que muchos propietarios nos hacen frecuentemente. Y nuestra respuesta siempre es la misma: El vinculo con el perro, «No es importante, es fundamental».

La importancia de un vinculo fuerte entre el perro y el propietario o guía, no solo es la base para cualquier adiestramiento, sino que es necesaria para el tranquilo desarrollo de la vida cotidiana.

Todos conocemos a personas capaces de ganarse el respeto y el cariño de sus perros (e incluso de los de los demás) sin tener que hacer nada especial, pero otros muchos necesitamos que alguien nos enseñe a ser el líder que nuestro perro necesita y conseguir un buen vinculo con el perro.

Con liderazgo no me refiero a tener a nuestro perro todo el día «contra las cuerdas», sino en ser su punto de referencia, ser quien le aplique unas normas de lo que puede y no puede hacer, pero también alguien con quien disfrutar del tiempo juntos, un compañero de juegos y de vida.

Debemos darle a nuestro perro una estructura familiar jerárquica, donde él tenga claro el papel que ocupa, ya que para él será más fácil y  menos estresante ser seguidor que tener que encargarse él del «correcto funcionamiento» de SU manada.vinculo con el perro

La «unión» perro-guía está fundamentada en la necesidad del perro de tener una manada. Al igual que sus antecesores los lobos, los perros son animales sociales, y por lo tanto necesitan del contacto con otros miembros de la familia (ya sean humanos o caninos) para encontrarse «felices». Estas agrupaciones familiares (en la vida salvaje) se fundamentan en la fuerza del grupo, lo que les otorga mayor efectividad en la caza, dominio del territorio, etc.  Como en cualquier otra sociedad organizada es necesario una comunicación bidireccional entre los integrantes de la manada para que la vida suceda sin incidencias y de forma sencilla. Esto mismo lo vemos en la convivencia diaria con nuestros perros, establecemos un lenguaje (no solo verbal) que nos facilita la convivencia. Que nuestro perro nos mire a los ojos cuando espera algo nuestro, ya sea atención, comida, que lo ayudemos a resolver un problema… demuestra la existencia de cierto vinculo con el perro, esa confianza que hace posible la comunicación.

Como decía antes el lenguaje con que los cánidos se comunican entre sí, la mayoría de las veces, es un lenguaje de signos, donde no hay palabras. Muchas veces decimos más con nuestra postura corporal que con un montón de vocablos que para nuestro animal carecen de significado, aunque sea capaz identificar el tono con el que le hablamos, y por lo tanto nuestra actitud o humor.

Como decía al principio del artículo el vínculo con el perro, no solo es necesario y fundamental para un adiestramiento «profesional» sino que se hace imprescindible en  la convivencia diaria. Por ejemplo, para que nuestro perro acuda a la llamada, lo más importante es la fuerza del vínculo. Si soltamos a nuestro animal y ,aunque algo alejado, no pierde el contacto visual con nosotros y está pendiente de si hay un cambio de dirección en nuestro camino, ésto es indicativo de la presencia de un cierto vínculo, que facilitará la enseñanza de que acuda a la llamada, por ejemplo.

El vínculo con el perro, no es algo fijo y estable, sino que se trabaja diariamente. No es algo que se programe en el cerebro del perro y quede implantado para siempre, sino que puede variar, para bien o para mal, en función de la interacción que tengamos con nuestro perro, así como del tiempo que pasemos con él. Cuanto más fomentemos el vínculo con nuestro amigo, más disfrutará haciendo cosas con y para nosotros, tendrá más deseos de aprender y agradar, con lo que conseguiremos que sea muy placentero estar juntos y probablemente, sin darnos cuenta, pasemos más tiempo con nuestro perro.

Muchos son los dueños que nos dicen que ellos solo quieren que su perro venga cuando le llamas, una cosa que desde el punto de vista humano parece sencilla, es muy difícil realmente de conseguir, requiere mucho trabajo previo. Cuando enseñamos a un perro a venir a nuestra llamada lo primero que se manifiesta es el vínculo con el guía. Animales con una fuerte unión hacia su dueño aprenden esta orden de manera «sencilla». En los casos en los que la relación perro- propietario es más «distante» esta tarea puede llevarnos mucho esfuerzo y dedicación y no lo conseguiremos hasta que previamente no hayamos mejorado la relación de confianza con nuestro perro. Porque sí, en definitiva el vínculo se basa en la confianza, en la seguridad que otorga «el líder de la manada», en lo placentero que resulta para ambos esta relación de camaradería y los beneficios que ambos (guia y perro) podemos obtener de ella.vinculo con el perro

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