La agresividad canina con niños pequeños, es un problema muy común y extendido, en perros de todas las razas y tamaños.
La agresividad canina con niños pequeños, menores de 5 años se puede solucionar prácticamente en el 100% de los casos. Y es imperativo hacerlo, por el riesgo que entraña.
Nunca debemos echar la culpa de una agresión de este tipo al niño, con argumentos del tipo. «¿Por qué ha ido el niño a molestar al perro?»
Debemos tener en cuenta, que por ley se nos exigirá la responsabilidad civil de los daños causados por nuestras mascotas a terceros. Máxime cuando estos perjuicios se produzcan en lugares públicos. Además de por ley, es de sentido común. Si sabemos que nuestro perro tiene problemas de agresividad con niños pequeños, deberemos extremar las precauciones y poner todas las medidas a nuestro alcance, para evitar cualquier agresión.
En el Centro Canino Roblezal, solucionamos decenas de casos anualmente.Tanto de perros con agresividad hacia niños pequeños como de otras agresividades. Le invitamos a que nos cuente su caso sin compromiso.
Es frecuente que el perro que muestra agresividad canina con niños, muestre agresividad en otras situaciones que le den inseguridad.
Ya que el trasfondo de este tipo de agresividad, por lo general es de una incorrecta socialización. Principalmente en su etapa de cachorro y en la etapa juvenil. También por inseguridades de diverso tipo.
Muchos clientes que acuden a nosotros con este problema de agresividad con niños pequeños, dicen que al principio no eran así. Nos cuentan que sus perros, hasta los 6 meses, jugaban con niños pequeños e incluso se tumbaban con ellos. Puede parecer entonces que no siempre es un problema de socialización. Pero en realidad en el 90% de los casos, incluidos estos últimos, si lo es.
La socialización del perro, no es una labor exclusiva de las etapas de cachorro, si no que se extiende a lo largo de toda la vida del perro. Los 3 primeros años de vida del perro, serán los más importantes. Y pasados los 6 años, un ejemplar correctamente socializado y que haya interactuado en multitud de ambientes y situaciones, se mostrará seguro y confiado de sus capacidades.
Por ello, es muy importante trabajar la habituación de nuestro perro. Siempre con todas las medidas de seguridad posibles, como correa y bozal.
Aún así habrá casos que no tengan una solución 100% efectiva. Serán aquellos donde la agresividad tenga un origen predatorio. Este tipo de agresividad, la predatoria, es visceral o instintiva. Por lo que si la carga genética del perro es alta, su solución estará comprometida. Para valorar esto, es necesario ponerse en manos de un especialista con mucha experiencia en agresividad canina.
El resto de casos, por lo general, serán de fácil solución con la ayuda de un profesional.
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