Origen de la agresividad canina: causas y factores

El origen de la agresividad canina puede encontrarse en factores ambientales, aprendidos, fisiológicos, genéticos o, en casos muy poco frecuentes, tener un origen que no podemos determinar con claridad.

Cuando hablamos del origen de la agresividad canina, uno de los errores más frecuentes es buscar una única explicación para todos los perros. En la práctica, diferentes factores pueden interactuar y contribuir al desarrollo o mantenimiento de una conducta agresiva.

La genética, las experiencias durante el desarrollo, la socialización, el aprendizaje, las experiencias anteriores y determinados problemas físicos pueden influir en el comportamiento de un perro.

Por eso, antes de trabajar un problema de agresividad canina, es importante intentar comprender qué factores pueden estar interviniendo en ese caso concreto.

Principales orígenes de la agresividad canina

Para explicar el origen de la agresividad canina, organizo los factores en los siguientes apartados. No representan un ranking de frecuencia ni causas que se excluyan entre sí: sirven para orientar las preguntas que debemos hacer al estudiar cada caso.

Esta clasificación debe entenderse como una forma práctica de organizar los casos. Un mismo perro puede presentar simultáneamente factores ambientales, de aprendizaje, genéticos o fisiológicos.

Puedes ver aquí una pequeña muestra de casos resueltos.

1. Agresividad de origen ambiental o aprendido

Al estudiar un caso reviso la experiencia previa del perro, lo que ha aprendido y las situaciones que todavía le resultan desconocidas. No atribuyo un porcentaje general a estos factores: necesito valorar su relación con los episodios concretos y con el resto de la historia del animal.

Esto no significa que todos esos perros hayan vivido necesariamente una experiencia traumática.

Un perro aprende continuamente de aquello que ocurre a su alrededor. También aprende de las consecuencias que obtiene después de cada comportamiento.

Si una determinada conducta agresiva consigue alejar aquello que le preocupa, evitar una manipulación, conservar un recurso o finalizar una situación que le resulta incómoda, esa experiencia puede influir en la repetición futura de esa conducta.

2. Agresividad de origen fisiológico o médico

Las dolencias de diferentes tipos pueden alterar el humor y el comportamiento de nuestros perros.

En algunos casos, y dependiendo del carácter del ejemplar, su vinculación con sus dueños, su socialización, su tolerancia al manejo y algunos factores genéticos de comportamiento, el perro puede responder con agresividad en mayor o menor grado.

La salud es uno de los primeros aspectos que debemos revisar cuando aparece un cambio de comportamiento que no encaja con la historia anterior del perro. Corresponde al veterinario investigar las posibles causas médicas y decidir las pruebas o el tratamiento necesarios.

El dolor, el malestar o determinados problemas físicos pueden reducir la tolerancia del perro ante situaciones que anteriormente aceptaba con normalidad.

Para poder solucionar correctamente una agresividad relacionada con una dolencia será necesario tratar la causa física o, como mínimo, aliviar el dolor o malestar que está influyendo en el comportamiento.

Por eso, cuando existen indicios de dolor, enfermedad o un cambio repentino de comportamiento, la valoración veterinaria debe formar parte del proceso.

¿No sabes por qué tu perro ha empezado a mostrarse agresivo?

Cuéntanos cuándo aparece el problema, hacia quién dirige la agresividad y cómo ha evolucionado. Esa información puede ayudarnos a hacer una primera valoración.

3. Agresividad de origen genético

La herencia genética puede influir en determinadas características de comportamiento, temperamento, reactividad, impulsividad, sensibilidad al miedo o capacidad de respuesta ante diferentes estímulos.

Cuando encontramos un componente genético relevante dentro del origen de la agresividad canina, podemos trabajar sobre el comportamiento y, en muchos casos, mejorar considerablemente su manejo y control.

Pero debemos tener en cuenta que la herencia genética forma parte del individuo y no puede borrarse.

Por tanto, cuando el componente genético tiene un peso importante, no sería correcto afirmar que podemos eliminar ese factor al 100 %. El objetivo debe centrarse en valorar el caso, trabajar los factores modificables y comprobar hasta dónde puede evolucionar cada perro.

No es posible calcular el peso de la genética de un perro a partir de su raza o de una descripción breve. En la consulta distingo los antecedentes documentados de las hipótesis que todavía no podemos confirmar.

Históricamente se ha descrito una mayor incidencia de determinados comportamientos en algunas líneas o razas seleccionadas durante generaciones para funciones concretas, incluida la lucha, pero la raza por sí sola nunca permite diagnosticar el origen de una conducta agresiva concreta.

4. Agresividad de origen idiopático

Cuando tanto una agresividad como una dolencia proceden de un origen desconocido, se utiliza el término idiopático.

La agresividad idiopática se considera muy poco frecuente y únicamente debería plantearse cuando no conseguimos identificar una causa o desencadenante suficiente después de estudiar correctamente el caso.

Si no identificas qué desencadena los episodios, no significa que el perro tenga necesariamente una agresividad idiopática. Una etiqueta encontrada en internet tampoco permite diagnosticar un síndrome ni descartar una enfermedad.

Antes de sacar conclusiones, solicita una evaluación veterinaria y aporta una descripción completa de los incidentes. No provoques una agresión para grabarla o intentar descubrir su causa.

El origen de una agresividad no siempre es evidente

Si el comportamiento de tu perro parece impredecible o no consigues identificar qué desencadena las reacciones, explícanos el caso.

Cuando el origen de la agresividad canina es ambiental, debemos buscar el origen de ese comportamiento

En muchas ocasiones es imposible llegar a conocerlo con absoluta certeza por diferentes motivos.

Puede ocurrir que los propietarios desconozcan la historia previa del perro por haber sido adoptado, que no se detectara el primer cambio de comportamiento o que el animal pase varias horas al día sin que nadie pueda observar qué ocurre, algo completamente normal en la vida cotidiana.

Por eso debemos diferenciar entre lo que sabemos, lo que podemos inferir y aquello que simplemente desconocemos.

Perros adoptados, miedo y experiencias anteriores

Es frecuente, en perros adoptados en etapas diferentes a las de cachorro, observar ejemplares muy recelosos con las personas y con mucho miedo cuando estas intentan acercarse.

El «diagnóstico» común suele ser que el perro ha sido maltratado.

Esto se escucha con frecuencia cuando un perro procedente de una protectora muestra este tipo de comportamiento y puede ser verdad, pero también puede no serlo.

Nuestra experiencia con perros miedosos hacia las personas

En el Centro Canino Roblezal tenemos decenas de referencias de perros con este tipo de comportamiento miedoso hacia las personas.

De muchos de ellos conocemos su historia completa y sabemos que en ningún momento fueron maltratados.

Algunos se comportaron de manera normal o casi normal hasta edades comprendidas aproximadamente entre los 12 y los 18 meses, momento en el que comenzó a hacerse evidente ese comportamiento.

En casi todos los casos de este tipo cuya historia conocemos completamente, hemos observado que la madre mostraba también un comportamiento similar.

Esa coincidencia es una observación de nuestra experiencia, no una prueba de que el cachorro haya aprendido el miedo de su madre. Por sí sola no permite separar aprendizaje, herencia y experiencias compartidas; la tengo en cuenta como un antecedente más.

En otros casos encontramos historias en las que el cachorro fue rescatado con una o dos semanas de vida y criado a biberón, sin su madre y, en muchas ocasiones, también sin sus hermanos.

Este tipo de circunstancias durante las primeras etapas del desarrollo pueden generar posteriormente problemas de socialización y favorecer la aparición de miedos y/o conductas agresivas.

Perro miedoso y desconfiado ante una persona, posible factor relacionado con agresividad canina

¿Tu perro es miedoso y responde con agresividad?

El miedo y la agresividad pueden estar relacionados, pero necesitamos conocer la historia y las situaciones concretas antes de sacar conclusiones.

No debemos aventurarnos al diagnosticar el origen de una agresividad

Por tanto, no debemos aventurarnos a la hora de emitir un diagnóstico acerca del origen de la agresividad canina.

Que un perro tenga miedo no demuestra necesariamente que haya sido maltratado.

Que pertenezca a una determinada raza tampoco demuestra que su agresividad sea genética.

Y que una conducta haya aparecido después de una determinada experiencia no significa necesariamente que exista una única causa.

El comportamiento es el resultado de la interacción entre el individuo, su historia, su entorno y sus experiencias.

La información de los propietarios es fundamental para conocer el origen

A la hora de iniciar la rehabilitación de cualquier caso de agresividad ambiental será muy importante la implicación de los propietarios.

Es necesario que aporten toda la información relevante que se les solicite.

Es frecuente que los propietarios justifiquen algunas de las agresiones de sus perros con argumentos del tipo:

  • «Es que se asustó».
  • «Fue culpa mía por no…».
  • «La persona a la que mordió vino a tocarlo y no le gusta que lo toquen».

No se deben justificar las agresiones y, sobre todo, no se deben ocultar.

Para estudiar correctamente el caso necesitamos conocer también aquellos episodios que puedan resultar incómodos de contar.

Cada agresión canina de origen ambiental tiene una explicación desde el punto de vista del comportamiento del perro.

Esa explicación no convierte la agresión en aceptable dentro de la sociedad humana en la que vivimos, pero sí puede proporcionarnos información fundamental para comprender por qué ocurre.

Será muy importante que el propietario o propietarios del animal relaten todas las agresiones al especialista.

Si conocemos muchos detalles acerca de los episodios agresivos, nos resultará más fácil identificar patrones, desencadenantes y posibles focos del problema sobre los que trabajar durante la rehabilitación.

El origen de la agresividad canina puede ser multifactorial

Aunque para explicar los casos resulte útil dividirlos en agresividad de origen ambiental o aprendido, fisiológico, genético e idiopático, la realidad puede ser bastante más compleja.

Un perro puede tener una predisposición individual determinada, haber tenido una socialización insuficiente, haber aprendido que una conducta agresiva resulta eficaz en determinadas situaciones y, además, comenzar a sufrir dolor que reduzca todavía más su tolerancia.

Por eso el objetivo no debería ser encontrar rápidamente una etiqueta, sino comprender qué factores participan en el comportamiento de ese perro concreto y cuáles podemos modificar.

Si quieres conocer cómo abordamos estos casos, puedes continuar en nuestra página principal sobre agresividad canina o consultar algunos de nuestros casos reales de perros con problemas de agresividad.

Cuéntanos qué está ocurriendo con tu perro

No necesitas identificar tú mismo el origen de la agresividad. Explícanos cuándo aparece, hacia quién se dirige y qué ha ocurrido hasta ahora para que podamos hacer una primera valoración.

Lunes a viernes: 09:00–14:00 y 16:00–20:00 · Sábados: 09:00–14:00

Valoración de las causas y siguiente paso

El Manual Veterinario MSD explica que la agresividad puede combinar miedo, aprendizaje y factores individuales, y que deben valorarse posibles causas médicas. Utilizo esta distinción para no confundir una explicación de conducta con un diagnóstico veterinario.

Recibo consultas de toda España. Si necesitas conocer la organización del trabajo, puedes consultar el programa de adiestramiento para perros agresivos. Primero cuéntame el caso; después podremos hablar de la intervención adecuada y de tu participación.

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 by Lorena
Border Collie muy agresivo

Roco es un Border Collie de 3 años que nos ha hecho la vida imposible literalmente desde que cumplió el año más o menos. En la calle se portaba más o menos bien a no ser que alguien lo quisiera acariciar, entonces sin previo aviso mordía. Llego a morder a 4 personas. Y a casa no podía venir nadie de visita, porque se ponía como loco y nos llegó a morder a nosotros. Ahora se deja tocar por desconocidos en la calle, va tranquilo, que antes iba siempre nervioso. Y en casa saluda a las visitas y luego se va a su sitio. Increible.

 by Markel
Bully Doberman

Nuestro Doberman es buenísimo con cualquier persona, incluso con las desconocidas, pero desde cachorro se llevaba mal con los machos e incluso con algunas hembras. Es un perro de 40 kg y cada vez se hacía más difícil pasear. Desde que volvió del adiestramiento, es otro perro, juega con machos y con hembras de cualquier tamaño, si otro perro le gruñe, se aparta un poco y sigue a lo suyo. Mis padres y yo estamos super contentos.

 by Andreu
Tyson Pastor Aleman

Mi Pastor Alemán Tyson, desde que cumplió los 10 meses desarrolló cada vez más su instinto de protección y se nos hacía imposible pasearlo a horas normales, porque atacaba a cualquiera que se acercase, al final lo paseábamos por la noche para no encontrarnos con otras personas, pero claro eso es casi imposible. Después de estar en el Roblezal, sigue muy atento a cualquiera que se acerque, pero no se pone agresivo. Creo que si alguien me intenta hacer algo el me protegerá, pero voy muy tranquilo con el, porque no voy pensando que va a morder a cualquiera.